Comunicado de Anticapitalistas
El pasado lunes se hizo público el acuerdo entre la Generalitat y el Gobierno central para acometer la ampliación de El Prat, que tendrá un presupuesto de 1.700 millones de euros, seguida de la confirmación de una operación similar, dotada con casi idéntica cantidad, 1.600 millones para el aeropuerto “Adolfo Suárez Madrid-Barajas”. Se trata de una nueva apuesta por el enriquecimiento de unas pocas multinacionales a cualquier precio, en la línea de lo que el gobierno lleva haciendo desde la aprobación de los Fondos Europeos de Recuperación –los llamados fondos Next Generation EU– y con otros regalos al sector empresarial, como la negativa a controlar la subida de la factura de la luz, los ingresos directos a empresas durante el confinamiento o la autorización de la compra del 22% de Naturgy por parte de un fondo de inversiones internacional.
Estas inversiones, además, van dirigidas a un sector señalado por sus importantes impactos ecológicos. La aviación es el medio de transporte que más emisiones genera por pasajero, concentrándose éstas en el 10% de los pasajeros más habituales –la clase alta global–, que juntos generan más del 50% de las emisiones del sector. Por lo tanto, se trata de infraestructuras que utiliza un sector muy reducido de la población, mientras que otros modos de transporte público indispensables para las clases populares –tren o autobús– se encuentran deteriorados e infrafinanciados. Más allá de esto, las ampliaciones de aeropuertos suelen tener graves consecuencias en la biodiversidad de la zona. Es el caso del Prat: si finalmente se efectúa lo acordado por Gobierno y Generalitat, desaparecerá la zona de la Ricarda (espacio protegido por la Red Natura 2000) y se verán comprometidos los ecosistemas cercanos al Delta del Llobregat.
Con el cambio climático en pleno ascenso y con una crisis energética inminente, con la aparición de la COVID como muestra del desequilibrio completo de los ecosistemas, el gobierno sigue haciendo apuestas estériles y absolutamente suicidas en lugar de dedicar los valiosos recursos que tiene para poner en marcha una transición ecológicamente sostenible y que beneficie a la mayoría. Hemos afirmado en más de una ocasión que, si la transición ecológica la hacen los capitales privados, no será transición, sino desarrollismo y extracción de beneficios cubierto por un discurso verde.
Desde Anticapitalistas nos implicaremos en construir una movilización amplia y unitaria frente a los regalos a las grandes empresas y la inversión en sectores medioambientalmente insostenibles, apostando por reforzar sectores públicos y un modelo de transporte basado en el tren. Creemos que es posible y necesario que la ciudadanía frene estas políticas neoliberales del gobierno, que también ahondan las desigualdades territoriales y el centralismo, ya que son siempre las mismas grandes ciudades las que acaparan los recursos.
