Declaración de Anticapitalistas: Ni “regeneración” ni resignación. Sí, podemos.

30/10/2015
Publicado por

 
Declaración de Anticapitalistas
 
Las próximas elecciones generales serán una batalla decisiva. Está claro que van a ser los peores resultados del bipartidismo en su historia y que entrarán nuevos partidos al Parlamento. Pero el resultado no es indiferente: lo que nos estamos jugando es una auto-reforma del régimen por arriba o la posibilidad de abrir un proceso de cambio desde una relación de fuerzas más favorable. Para Anticapitalistas esto se traduce en lo siguiente: que el resultado del bipartidismo y de su apéndice regenerador Ciudadanos sea el peor posible, combinado con que los resultados obtenidos por Podemos y otras candidaturas como la unitaria en Galicia o la impulsada por Ada Colau en Catalunya sean buenos. Ello abriría la posibilidad de socavar el férreo control de la situación que vienen manteniendo el PP y el PSOE en el terreno parlamentario-institucional que ha consolidado un régimen político, el nacido con la Constitución de 1978, basado en la defensa de los intereses patronales, la limitación de las las libertades y derechos democráticos, la imposición centralista frente a las nacionalidades y desde el comienzo de la crisis de 2008 en el autoritarismo y los recortes democráticos. Desestabilizar esta situación puede significar mayores oportunidades para construir alternativas reales a las políticas austeritarias y también para lograr conquistas concretas a través de la lucha.

Pero esto no va a ser nada fácil. Existen importantes dificultades. El régimen ha pasado a la ofensiva, con el grupo Prisa convertido en el portavoz oficial del pacto PSOE-Ciudadanos, de un centrismo regenerador que busca integrar los anhelos de cambio sin ruptura de las clases medias y a la vez, fijar los parámetros del debate político en términos de moderación. Somos conscientes de que no jugamos solos y que nuestros deseos van a encontrar una gran resistencia desde la oligarquía económica y el conservadurismo ideológico que anida en los principales partidos. Y el Ibex 35 también hace sus apuestas políticas para estas elecciones. La política, en definitiva, no es mera retórica discursiva, es la organización del enfrentamiento y el conflicto entre intereses antagónicos.

Otra dificultad es el reflujo de la movilización social durante el último periodo, que dificulta la ampliación del bloque social y político que apuesta por el cambio. El 15M abrió la posibilidad del cambio precisamente porque, a través de la movilización, nuevos sectores maduraron y practicaron la idea de que “sí se puede”: sin esa acción colectiva, viva, la política tiende a convertirse en algo estático, sin movimiento. Y cuando eso ocurre, quien lleva ventaja son los de siempre.

Por eso entendemos que esta campaña debe orientarse a poner en movimiento las voluntades y anhelos de cambio. Necesitamos un tipo de campaña que recupere la dimensión de movimiento que impulsó a Podemos en su primera fase. Hemos comprobado cómo las candidaturas de unidad popular en las elecciones municipales supusieron un nuevo aliento para la participación y la ilusión que han dado pie a nuevos agentes políticos. Sin embargo, hasta el momento, parece que la orientación de la dirección de Podemos no ha seguido este camino ni en las pasadas elecciones para el Parlament de Catalunya ni en la preparación de las elecciones generales. Ni en el modelo de conformación de listas, ni en la necesaria apertura hacia lo social y otros sectores de clase, ni en la elaboración del programa a partir de la deliberación colectiva democrática de los círculos, ni tampoco en un modelo de confluencia que ha generado desconcierto y desazón. Pero aún estamos a tiempo.

El anuncio de Barcelona en Comú de impulsar una candidatura catalana para las elecciones generales o el acuerdo unitario en Galicia son muy buenas noticias que amplian y fortalecen la conformación de un sujeto electoral potente. En Anticapitalistas siempre hemos apostado por abrir procesos amplios para colaborar con los diferentes proyectos municipalistas o con aquellas organizaciones como ANOVA que responden a una realidad nacional propia. Es fundamental que esto se concrete en mecanismos democráticos y de participación amplios que prefiguren un espacio, una herramienta de lucha política que vaya más allá de lo electoral. Las elecciones, hoy más que nunca, son un medio pero no son el fin del camino de la emancipación. La experiencia griega muestra los límites al cambio que establecen las actuales instituciones. O los recientes sucesos en Portugal y el golpe de Estado parlamentario de la derecha muestran cómo el conflicto sigue operando más allá de los resultados electorales. El llamamiento de Jeremy Corbyn a construir un movimiento social y popular fuerte tras su victoria en las primarias del Partido Laborista demuestra que hay también sectores de la izquierda europea que asumen que necesitamos algo más que aparatos para afrontar el combate contra la austeridad. Es en la disputa política (en todas sus dimensiones) y en la lucha social donde se sigue dirimiendo la lucha de clases.

Podemos, nuestro referente electoral, se enfrenta a un reto clave en estas elecciones. Es público que Anticapitalistas no hemos estado de acuerdo con el giro al centro operado por la dirección de Podemos, con su moderación, con sus renuncias programáticas y con un modelo organizativo muy poco democrático y claramente anti-pluralista. Tampoco con una dinámica de extensión que no ha tenido en cuenta la necesidad de implantarse en lo territorial, en la clase trabajadora, para construir un partido-movimiento que se nutra y nutra el conflicto social. Hablamos claro y trabajamos sin medir esfuerzos por el mejor resultado electoral para Podemos. Precisamente porque hay cosas que se han hecho mal y han debilitado la ilusión y las expectativas, es preciso señalar las soluciones antes de las elecciones cuando todavía la dirección de Podemos puede reorientar el mensaje y la campaña.

Después de las elecciones seguiremos trabajando para que esta perspectiva se convierta en hegemónica, pues creemos que es una tarea que sigue vigente. Pero también pensamos que una derrota de Podemos es la derrota de todos. Los balances colectivos los tendremos que hacer colectiva y abiertamente después de las elecciones, a través de mecanismos democráticos y pluralistas. Pero lo que queremos destacar ahora es que un mal resultado de Podemos alimentaría la idea de que “no se puede”, de que el cambio es imposible, de que al final, los de siempre siempre ganan. Por eso Anticapitalistas llamamos a organizar una gran movilización electoral en torno a Podemos y al resto de candidaturas antes mencionadas, no sólo votando, sino participando y llevando la idea de que hay que echar al bipartidismo e impedir que suba Ciudadanos en todos los rincones.

Aunque las élites estén intentando cerrar en falso este ciclo político, tenemos puntos donde apoyarnos y batallas que dar. El proceso soberanista catalán mantiene abierta una demanda democrático-popular que el régimen es incapaz de satisfacer y que todos los que creemos en una democracia real debemos apoyar exigiendo el derecho a decidir mediante la celebración de un referendum vinculante del pueblo catalán que incluya la posibilidad de la independencia sin trabas para así poder redefinir en libertad y desde la igualdad la futura relación que desea establecer con el resto de pueblos. Y sigue pendiente quitarnos de encima la losa de las políticas austeritarias. Si avanza Podemos, se abre la posibilidad de cambiar el rumbo de la política gubernamental y dar batalla en la UE por un giro de ciento ochenta grados respecto al Tratado de Maastricht y el Pacto de Estabilidad, siempre y cuando ese avance vaya acompañado de procesos de auto-organización popular y del fortalecimiento de la idea de que la única forma de aplicar estas políticas es a través de la ruptura con las élites y sus poderes constituidos. Si ganan PP, PSOE o C’S, la troika tendrá garantizada la aplicación de los diez mil millones de euros en recortes que ya ha anunciado la Comisión Europea.

Pase lo que pase, tendremos que prepararnos para movilizarnos en la calle y fomentar nuevas formas de auto-organización desde abajo e impulsar luchas contra una austeridad y una crisis de la que solo se están librando las élites económicas y políticas a costa de la miseria de las trabajadoras y los trabajadores. Por eso, votar y apoyar a Podemos, al proyecto propuesto por Barcelona en Comú o la candidatura unitaria en Galicia es la mejor opción para prepararnos para ganar posiciones, abrir la posibilidad de conquistar derechos sociales y democráticos y mantener viva la opción de seguir organizando la ruptura. En este sentido, la apuesta de Podemos debe ser la de promover la inestabilidad. A mayor inestabilidad mayores posibilidades de seguir abriendo brecha en una crisis de Régimen que no va a estar abierta indefinidamente. Es en la estabilidad donde las élites se sienten cómodas. De ganar el PP, PSOE y Cs existe el riesgo de volver al pantano que hemos conocido hasta 2011. Es en la inestabilidad, abierta por el 15M, donde los y las de abajo tenemos oportunidades para avanzar posiciones a través de la movilización y el conflicto.

Estas elecciones construimos cambio, al día siguiente, pase lo que pase, continuamos el combate por una ruptura democrática, ecologista, socialista y feminista en el Estado español y en Europa.
 

Etiquetas: , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *